Koke Shalaye
Análisis del grano
Datos de cata
Densidad del grano (0.876)
Actividad del agua (0.603)
Sobre la finca
Koke Shalaye
Koke Shalaye es una estación de procesamiento situada en Koke Kebele, dentro del distrito de Yirgacheffe. Trabaja con entre 1.900 y más de 3.000 pequeños agricultores, dependiendo de la fuente y la campaña, que cultivan café en parcelas familiares muy pequeñas.
Los productores cultivan principalmente variedades locales de café arábica conocidas como Ethiopian Heirloom (incluyendo líneas JARC como 74110, 74112 y 74165), que crecen de forma tradicional en sistemas agroforestales.
La estación fue establecida recientemente (alrededor de 2019) y ha ganado reconocimiento rápidamente por la calidad de sus microlotes, especialmente en procesos experimentales.
Aunque Koke Shalaye es conocida principalmente por cafés lavados, también trabaja con procesos naturales y fermentaciones controladas (incluyendo anaeróbicos). En el proceso lavado clásico, las cerezas maduras se seleccionan manualmente y se despulpan tras una clasificación por flotación. Posteriormente, el café fermenta en tanques durante 24–72 horas para eliminar el mucílago, dependiendo del lote.
Después, los granos se lavan completamente y se secan en camas elevadas durante 15–25 días, con volteos regulares para asegurar un secado uniforme. En algunos lotes experimentales, se emplean fermentaciones anaeróbicas de la cereza o del grano durante etapas controladas, lo que intensifica los perfiles frutales (mango, frutos rojos, uva) y añade una dimensión más exótica al perfil clásico de Yirgacheffe.
Sobre la región
Koke Shalaye se encuentra en la zona de Gedeo, dentro del distrito de Yirgacheffe, en el sur de Etiopía. Esta región es uno de los orígenes más emblemáticos del café de especialidad mundial, conocida por producir perfiles extremadamente florales, delicados y de alta complejidad aromática.
Situada entre los 1.900 y 2.100 metros sobre el nivel del mar, Yirgacheffe combina altitudes elevadas, suelos fértiles de origen volcánico y un régimen de lluvias constante. Estas condiciones, junto con el sistema tradicional de “garden coffee” (pequeños cafetales en huertos familiares), permiten una enorme diversidad genética de variedades autóctonas Ethiopian Heirloom.
La región está atravesada por ríos como el Fetay, que aportan agua y microclimas específicos que influyen directamente en la calidad del café. El resultado es una taza reconocible por su claridad, su perfil floral y su acidez brillante y jugosa.