El Ciprés
Análisis del grano
Datos de cata
Densidad del grano (0.756)
Actividad de agua (0.502)
Sobre la finca
Caficultores de Chiapas
Procedente de comunidades indígenas productoras de café de la región de Tenejapa, en Chiapas, este lote refleja la identidad distintiva del café mexicano. Las altas altitudes de la región, los suelos volcánicos y el rico patrimonio cultural dan forma tanto a la tierra como a su café.
Los productores cultivan variedades como Caturra, Typica, Costa Rica y Marsellesa, todas ellas procesadas mediante el método lavado para preservar la claridad y resaltar el carácter regional. Cosechado a altitudes entre 1000 y 1350 metros, el café se somete a una fermentación nocturna antes de ser secado al sol en patios durante 12 a 18 días.
A la hora de comprar café verde, mantener la consistencia en el perfil de la taza puede ser un verdadero reto para los tostadores. Con tantos perfiles de sabor diferentes y cosechas que varían debido a las condiciones climáticas, ofrecer el mismo café a los clientes y consumidores puede resultar difícil. Nuestros compradores de café verde seleccionan cuidadosamente lotes que representan las características tradicionales de la taza de cada país.
El ciprés fue declarado oficialmente árbol nacional de México en 1921. Venerado desde la época azteca y comúnmente plantado cerca de lagos y canales, simboliza la resistencia, la sabiduría y la conexión con el agua y la vida comunitaria.
Sobre la región
La región de Tenejapa, situada en las montañas altas de Chiapas, es un territorio indígena tzeltal con una fuerte tradición agrícola. Sus cafetales se ubican entre los 1.200 y 1.800 metros de altitud, rodeados de bosques nublados que generan un microclima fresco y estable. Estas condiciones permiten una maduración lenta de la cereza y favorecen cafés con mayor dulzor y complejidad.
El eje cafetero de Tenejapa está compuesto por pequeñas parcelas familiares que trabajan principalmente variedades arábicas tradicionales como Typica, Bourbon y Caturra. La mayoría de productores mantienen prácticas agroforestales y métodos de cultivo de carácter orgánico por tradición, utilizando sombra natural y evitando insumos químicos. El proceso más común es el lavado, aunque comienzan a aparecer microlotes honey y naturales impulsados por cooperativas locales.
En taza, los cafés de Tenejapa suelen ofrecer una acidez brillante, notas dulces que recuerdan a panela y frutas amarillas, y un cuerpo ligero a medio. La región está fortaleciendo su estructura cooperativa para mejorar trazabilidad, calidad de procesamiento y acceso a mercados de especialidad. Gracias a ello, Tenejapa se está posicionando como un origen emergente dentro del café mexicano, combinando identidad comunitaria, tradición y un terroir privilegiado.